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Como
en todas las posturas, su nombre deriva del sánscrito y significa
SARVA: todas y ANGA: partes, ya que tonifica practicamente todas
las partes del cuerpo.
Técnica
:
a)
Acostarse sobre la espalda en una manta o colchoneta delgada;
dejar las piernas juntas y estiradas y apoyar las palmas de las
manos en la manta, manteniendo los brazos estirados y a los
costados del tronco.
b)
Inspirar profundamente y al exhalar, levantar las piernas hasta
tratar de que quede el cuerpo recto entre los pies y los hombros,
dejando las manos en la espalda y los codos en la manta.
c)
Respirar siempre por la nariz acompasadamente, hundiendo el
abdomen en cada exhalación.
d)
Tratar de mantener esta postura durante dos minutos, pudiendo
ampliar este tiempo con la práctica a 5 minutos o más.
Beneficios
: Esta postura actúa sobre las glándulas tiroides y
paratiroides, las cuales regulan el metabolismo, el peso del
cuerpo, el calcio y el fósforo. Al
mantenerse el cuerpo en una postura invertida se produce un
descanso en las venas de las piernas, previniéndose la aparición
de varices y curando, en ocasiones, lesiones de este tipo. Durante
la postura se produce, igualmente, un masaje sobre el organismo
abdominal, haciendo que el cambio de gravitación, al estar el
cuerpo invertido, que desaparezcan males como el estreñimiento y
caídas de órganos abdominales y o genitales. Esta postura
invertida del cuerpo, da a la vez un descanso al corazón. Deben
cuidarse de hacer esta postura sin guía adecuado, aquellas
personas que sufran de alta o baja presión arterial o de artrosis
cervical.
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