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Cuando
se habla de Yoga acerca de la salud física, se
le da una gran importancia al estado de la
columna vertebral. La espina dorsal tiene una
influencia decisiva no sólo sobre el cuerpo,
sino también sobre la mente. Esto es de fácil
comprobación, sobre todo por quién sufra
dolores de la columna vertebral. Estas molestias
pueden estar provocadas por distintas causas
como: artrosis, artritis, desviaciones de la
espina dorsal, malas posturas adoptadas al pasar
mucho tiempo sentados o de pie (de forma estática),
etc. Cuando por cualquier motivo, ya sea de los
mencionados o por algún otro, se produce una
sensación de dolor continuado sobre la columna
vertebral, el individuo así afectado, ve
disminuir sus posibilidades físicas, lo cual
provoca sensación de inseguridad mental. Esta
interacción entre el cuerpo y la mente podemos
constatarla con el siguiente ejemplo. Pongamos
que un individuo X, debido a una desviación de
columna y dejándose llevar por la sensación de
dolor que a veces le provoca, deja cualquiera de
las actividades físicas que estaba realizando.
Al cesar en una actividad corporal debido a una
serie de molestias, la mente se ve alterada en
un sentido negativo, por una sensación de
incapacidad física. En primer término existe
un problema físico, que crea una especie de
barrera en la mente. Después de un lapso de
tiempo, el pensamiento, se desarrolla en base a
una falta de función relativa en el cuerpo.
Esta interacción, en este caso, es una especie
de círculo vicioso, en el cual primero es el
cuerpo que no puede realizar una acción y luego
es la mente quién no deja que el individuo se
desarrolle en la forma que lo desea.
Para
tratar de poner remedios a estos males, en Yoga
existen una serie de posturas, que al realizarse
con un esfuerzo moderado, no crean ninguna clase
de dolor y permiten a quién las practica, una
vuelta hacia el bienestar psicofísico. Estas
posturas devuelven el tono muscular, mantienen
la elasticidad en todo el cuerpo, corrigen la
columna vertebral (en los casos en que esto sea
posible), tonifican el sistema nervioso y
trabajan también las glándulas de secreción
interna y los órganos internos.
Cuando
en Yoga se estudia sobre la parte física del
ser humano, se explica que el cuerpo debe servir
como un vehículo hacia la perfección del
individuo. La base para esta perfección y salud
a partir del cuerpo, es como explicábamos la
semana anterior, el trabajo que las diferentes
posturas de Yoga realizan sobre todas las partes
físicas, pero sobre todo en la columna
vertebral. Las diferentes posturas que se
adoptan con el cuerpo, hacen que la espina
dorsal tenga estiramientos posteriores,
anteriores, laterales y movimientos de torsión.
Todos estos ejercicios efectuados con un
esfuerzo moderado, devuelven la elasticidad en
la columna y a través de ella se produce una
sensación de salud a todo el cuerpo.
En este camino hacia
la perfección el paso siguiente es el relax.
Cuando una persona, utilizando el poder de
concentración mental, consigue relajar todas y
cada una de las partes de su componente físico,
comienza un viaje hacia su interior, durante el
mismo, va descubriendo que una vez relajado el
cuerpo, la mente quiere más. Esta búsqueda de
una sensación de descanso más profundo, nos
acerca hacia el relax mental, que podríamos
traducir como una sensación interior de
tranquilidad y armonía. Esta es una de las
formas de combatir tensiones diarias y la prisa
excesiva que se vive en la actualidad. Es (el
estado de relax mental), como encontrar un lago
de aguas en calma en medio de una tempestad.
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